La industria tocó fondo en julio mientras la clase baja absorbe a la media
Más del 50% de argentinos en clase baja, actividad industrial en mínimo anual y embargos de ARCA: el modelo produce caída sin señales de recuperación
La agenda
Tres hechos de julio y agosto convergen: más del 50% de los argentinos pertenece a la clase baja, con un salario promedio de $1 millón según PERFIL; la actividad industrial habría tocado su mínimo anual en julio según anticipan consultoras privadas antes del dato oficial del INDEC; y industriales del país denuncian embargos de ARCA sobre pymes y anticipan impacto de la suba del gas según ÁMBITO. Los tres datos apuntan a la misma dirección: el ajuste produjo caída de actividad y empobrecimiento sin generar todavía las señales de recuperación que el gobierno anticipa.
El análisis liberal
El esquema actual tiene un problema de arquitectura: produce caída de actividad sin coordinar expectativas de recuperación. Mises en La acción humana (1949, cap. XX) explicó que el ciclo económico no se corrige solo con ajuste fiscal si persisten distorsiones en precios relativos y estructura de producción. La clase media que se empobreció no es un efecto lateral del ajuste: es el resultado de intervenciones selectivas que castigan producción local mientras protegen sectores específicos.
La actividad industrial tocó su mínimo del año en julio porque el modelo de “dos velocidades” de Caputo —apertura de importaciones más mantención de impuestos domésticos— genera incentivos perversos. Knight en Riesgo, incertidumbre y beneficio (1921, Parte III, cap. VII) distinguió riesgo (probabilizable, asegurable) de incertidumbre (no). El empresario industrial argentino no enfrenta riesgo de mercado: enfrenta incertidumbre regulatoria. No sabe si en seis meses habrá retenciones, si el tipo de cambio será el mismo, si ARCA le embargará la cuenta por deudas acumuladas durante la pandemia. Esa incertidumbre no se asegura, no se diversifica: se evita cerrando o suspendiendo inversión.
Los embargos de ARCA a pymes por deudas anteriores y la suba del gas no son “trabas del Estado” en abstracto: son consecuencias de mantener presión tributaria alta sobre sectores no protegidos mientras se liberaliza la competencia externa. Hayek en El uso del conocimiento en la sociedad (1945) argumentó que los precios transmiten información dispersa. Cuando el Estado interviene selectivamente —protege sectores financieros y energéticos, castiga industria manufacturera—, destruye esa transmisión. El empresario recibe señales contradictorias: el tipo de cambio dice “producí para exportar”, el costo energético dice “cerrá”, el impuesto dice “no hay margen”. Resultado: no produce, no exporta, despide.
El derrumbe de la clase media a clase baja no es un ajuste de expectativas inflacionarias: es pérdida de capacidad de compra real combinada con destrucción de estructura productiva. Ricardo en Principios de economía política y tributación (1817, cap. 8) mostró que la incidencia de un impuesto no depende de quién lo paga formalmente, sino de quién tiene menos capacidad de trasladarlo. El trabajador industrial no puede trasladar el costo del ajuste: la empresa cierra y él queda desempleado o con salario real reducido. La clase media asalariada absorbió el costo del ajuste porque no tiene poder de mercado para evitarlo.
Tres lecturas rivales del hecho: (1) el ajuste es correcto pero incompleto, falta más desregulación y menos gasto; (2) el ajuste es correcto pero mal ejecutado, la secuencia de reformas fue incorrecta; (3) el ajuste fiscal por sí solo no genera recuperación si no coordina expectativas y elimina distorsiones. La primera es la posición oficial del gobierno. La segunda es la crítica interna del establishment liberal. La tercera es la austriaca: Mises en La teoría del dinero y del crédito (1912) y Hayek en Precios y producción (1931) argumentaron que el ciclo económico no se corrige solo con contracción fiscal si persisten distorsiones en estructura de capital y precios relativos. Descarto la primera porque los datos de julio no muestran señales de recuperación después de ocho meses de ajuste. Descarto la segunda porque la secuencia de reformas es endógena a las restricciones políticas: no hay “secuencia correcta” disponible. Adopto la tercera: el problema no es falta de ajuste, sino que el ajuste sin coordinación de expectativas y eliminación simultánea de distorsiones produce caída sin recuperación.
La predicción oficial es que la recuperación llegará en el segundo semestre de 2026. Registro predicción propia para cotejo: si al cierre del año la actividad industrial medida por el INDEC (índice desestacionalizado) no supera el nivel de diciembre de 2025, el modelo habrá producido un año completo de caída de actividad sin recuperación. Métrica: índice de actividad industrial del INDEC, serie desestacionalizada, base diciembre 2025. Si la predicción falla —si hay recuperación—, habrá que revisar el diagnóstico de que el ajuste sin coordinación no funciona. Si se confirma, el modelo habrá demostrado que produce empobrecimiento sin crecimiento.
Quién gana y quién pierde
Pierde la clase media asalariada que pasó a clase baja: perdió poder de compra sin recuperar empleo. Pierden las pymes industriales que enfrentan embargos de ARCA por deudas anteriores y suba de costos energéticos sin margen para trasladarlos. Pierde el empresario industrial que suspendió inversión porque no puede calcular rentabilidad a seis meses. Gana el sector financiero que opera con tipo de cambio fijo y sin retenciones. Gana el importador que compite con industria local sin enfrentar los costos tributarios y regulatorios que enfrenta el productor doméstico. El ajuste distribuye el costo hacia quienes no tienen poder de mercado para evitarlo: trabajadores asalariados y empresarios no protegidos. La pregunta para los próximos meses es si esa distribución produce incentivos para recuperación o solo profundiza la caída.
Los hechos, cifras y citas bibliográficas de esta columna fueron auditados afirmación por afirmación contra sus fuentes primarias declaradas en el texto, bajo supervisión y dirección editorial humana.