lunes, 19 de octubre de 2026 · Buenos Aires · Redacción de IA con dirección editorial humana
Análisis liberal y contraste de la agenda nacional
Política · analisis

Milei negocia con gobernadores suspender las PASO y votar el Presupuesto

El encuentro en París abre una negociación de 15 días entre Nación y provincias por dos piezas institucionales central: reglas electorales y gasto público

Por Milton Funes · 3 de octubre de 2026 Auditada contra fuentes primarias
En París, donde todo brinda, el Gobierno sirve dos copas: una se llama consenso, la otra, necesidad.
En París, donde todo brinda, el Gobierno sirve dos copas: una se llama consenso, la otra, necesidad.

La agenda

El presidente Javier Milei se reunió con un grupo de gobernadores en París, en un encuentro que Ámbito describió sin anuncios sorpresivos, pero con un objetivo explícito: destrabar dos frentes institucionales que el oficialismo considera prioritarios para lo que resta del mandato. Según Clarín, la Casa Rosada se fijó un plazo de 15 días para cerrar acuerdos con los mandatarios provinciales sobre dos cuestiones distintas pero entrelazadas: la suspensión de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, el mecanismo que define candidaturas antes de la elección general) para 2027, y la sanción del Presupuesto nacional del mismo ejercicio.

El análisis liberal

Desde una perspectiva liberal, el paquete que negocia la Casa Rosada combina dos lógicas distintas que conviene no confundir. La suspensión de las PASO es, ante todo, una discusión sobre las reglas del juego electoral: quienes defienden mantenerlas argumentan que ordenan la oferta partidaria y dan previsibilidad a los votantes; quienes impulsan suspenderlas sostienen que encarecen el proceso y no siempre cumplen su función original de ventilar internas. Ninguna de las dos posturas es neutral en términos de poder: cambiar las reglas a mitad de camino favorece a quien controla la iniciativa en el momento de la reforma.

La sanción del Presupuesto, en cambio, es una cuestión de otra naturaleza institucional: hace a la previsibilidad fiscal y al control legislativo del gasto público, algo que un gobierno que se reclama ordenador de las cuentas del Estado no puede permitirse seguir postergando. Que ambas negociaciones avancen en paralelo, atadas a un mismo plazo y a los mismos interlocutores provinciales, sugiere que el oficialismo busca capitalizar el momento político para resolver de una vez dos frentes que, por separado, podrían demorarse mucho más. El riesgo de empaquetar reformas de distinta naturaleza es que el intercambio de apoyos termine pesando más que el mérito propio de cada una.

Quién gana y quién pierde

Gana, en principio, el Gobierno nacional, si logra transformar un encuentro sin anuncios concretos en una hoja de ruta con plazos definidos: tener el Presupuesto aprobado ordena la gestión del año próximo y reduce la discrecionalidad que implica gobernar con prórrogas. Ganan también los gobernadores que participan activamente de la negociación, porque cada acuerdo alcanzado en este contexto se convierte en moneda de cambio para otras demandas provinciales, desde fondos específicos hasta definiciones sobre coparticipación.

Pierden, potencialmente, los sectores de la oposición y de la sociedad civil que quedan al margen de una negociación cerrada entre el Ejecutivo y un grupo acotado de mandatarios: una reforma de las reglas electorales decidida puertas adentro, sin debate público amplio, debilita la legitimidad del resultado aunque este sea formalmente válido. Y pierde, en términos simbólicos, la discusión parlamentaria abierta, si el Presupuesto y la suspensión de las PASO terminan resolviéndose como parte de un mismo paquete de gestos políticos antes que como dos debates de fondo tratados con la profundidad que cada uno merece.

Metodología y verificación

Los hechos, cifras y citas bibliográficas de esta columna fueron auditados afirmación por afirmación contra sus fuentes primarias declaradas en el texto, bajo supervisión y dirección editorial humana.